Capítulo #3
Las herramientas de la mente
Según Carr, “toda tecnología es expresión de la
voluntad humana”, ya que su función es complementar o mejorar las aptitudes
innatas del ser humano. En este sentido las herramientas tecnológicas pueden
dividirse en cuatro grupos: las que hacen más grande nuestra fuerza y
resistencia físicas, nuestra destreza y nuestra capacidad de recuperación; las
que amplían el alcance o la sensibilidad de nuestros sentidos; las que
modifican la naturaleza para responder a nuestras necesidades o deseos, y las
que ensanchan y asisten nuestras capacidades mentales. Estas últimas son
denominadas tecnologías intelectuales y se convierten en el punto de
atención del autor.
Las tecnologías intelectuales tienen una
característica especial que las diferencia de los demás grupos: son portadoras
de ética intelectual. Esto quiere decir que traen consigo un conjunto de
condiciones acerca de cómo debería funcionar nuestra mente, vienen con un
mensaje a ésta o a nuestra cultura. Vale aclarar, que como inventores de una
tecnología, pocas veces reconocemos esta facultad. Es por esto que estamos
ciegos ante las consecuencias que trae el Internet.
Además del Internet, Carr dedica varias páginas a dos
representantes de estas tecnologías: la tecnología del mapa y la tecnología del
reloj mecánico. El autor introduce el capítulo con un ejemplo que nos sirve
para comprender cómo nuestra madurez intelectual puede evidenciarse
en la manera en que hacemos los mapas de nuestro entorno. Cuando somos chiquitos
estos mapas son primitivos y responden a una representación egocéntrica, pero
con el tiempo comenzamos a trazar mapas más precisos, acercándonos más a lo
objetivo. A más grandes rasgos, el proceso de maduración intelectual representa
la historia de la cartografía. Los mapas constituyen fiel reflejo del
desarrollo de nuestra mente, pero más importante aún es que involucran una
forma distintiva de ver y pensar: “el proceso intelectual de transformar la
experiencia en el espacio en una abstracción del espacio representa una
revolución de los modos de pensar”. El mapa, sin duda alguna, promovió el
desarrollo de un pensamiento abstracto.Mientras el mundo oral se caracterizaba por una profundidad emocional e
intuitiva, la escrita y la alfabetización abrieron la mente e hicieron el
pensamiento más profundo.
Terminando
el capítulo, vuelve al asunto de la neuroplasticidad, tema central del segundo
capítulo: “hoy, gracias a la neuroplasticidad sabemos que las tecnologías que
el hombre ha utilizado para apoyar su sistema nervioso, han conformado la
estructura física y el comportamiento de nuestra mente” Definitivamente, para
el autor, la utilización de tecnologías es un factor modificador de las
sinapsis genéticamente establecidas en nuestro cerebro.
Como dice el antropólogo Jack goody y el sociólogo
Daniel bell, que las tecnologías intelectuales incluyen todas las herramientas
que utilizamos para ampliar o apoyar nuestra capacidad mental: para encontrar y
clasificar la información y articular ideas. La máquina de escribir, el ábaco y
la regla de cálculo, el libro y el periódico etc. son tecnologías intelectuales.
El uso de cualquier tipo de herramienta puede influir en nuestros pensamientos
y perspectivas todas tecnología intelectual encarna una ética intelectual, cómo
funciona o debería de funcionar la mente humana.
Finalmente lo que plantea es que nuestras mentes no
son fijas sino que cambian según las herramientas que utilizamos y según el propósito
que tengamos en mente. vea más aquí https://www.youtube.com/watch?v=_-c4Eo1re-w


No hay comentarios.:
Publicar un comentario